Radar Cuadrante

Aldo Arroyo Pellón, Ejecutivo de Asuntos Públicos

23 de Junio de 2026

 

“La geopolítica detrás del espectáculo”

La economía mundial ha atravesado meses turbulentos debido al alza de los precios de los hidrocarburos tras el cierre del estrecho de Ormuz, derivado de la guerra iniciada por Israel y Estados Unidos contra Irán, bajo argumentos que aún no han quedado claros.

Aunque el impacto de esta crisis ha sido diferenciado según la dependencia energética de los países respecto a los campos petroleros de Medio Oriente —siendo Asia la región más afectada, con cortes de energía obligatorios e inflación descontrolada en países como Tailandia, Filipinas y Vietnam—, todo el mundo ha resentido sus efectos de alguna manera.

Es por ello que Estados Unidos ha impulsado esta semana la firma de un acuerdo de cese al fuego con Irán, el cual, de acuerdo con informes periodísticos, contemplaría el levantamiento gradual de las sanciones contra la nación persa, al mismo tiempo que esta se comprometería a permitir inspecciones internacionales de su programa nuclear. El memorando también incluye la reapertura de las exportaciones petroleras iraníes, el desbloqueo de activos congelados y un plan internacional de reconstrucción económica valuado en alrededor de 300 mil millones de dólares.

Las concesiones incluidas en el acuerdo han llevado a algunos analistas a declarar que el principal perdedor de la guerra será finalmente Estados Unidos, no solo por los costos económicos derivados del equipo militar utilizado y de las presiones inflacionarias generadas por el conflicto, sino porque quedó demostrado públicamente que el ejército más poderoso del mundo no fue capaz de doblegar a un régimen contrario a sus intereses.

Asimismo, esta quedará marcada como la guerra en la que la tecnología de drones se convirtió en el principal activo estratégico, transformando la doctrina militar de las grandes potencias, que tendrán que adaptarse a este nuevo tipo de conflicto de alta tecnología y relativamente bajo costo económico.

El acuerdo también ha sido criticado por representar un retorno al Acuerdo Nuclear alcanzado durante la administración de Barack Obama, el cual fue rechazado por Donald Trump durante su primer mandato. Esto ha reforzado la lectura política de que el conflicto constituyó un error considerable por parte de la Casa Blanca, al no haber conseguido una victoria económica, política o militar determinante. No obstante, para los iraníes, esta guerra, aunque puede interpretarse como una victoria política y, en cierta medida, militar debido a la supervivencia de su programa de misiles y drones, ha implicado costos económicos y de infraestructura que tomarán décadas en repararse.

El papel de Israel continúa siendo un factor de desestabilización para ambas partes, pues el gobierno de Benjamín Netanyahu sigue determinado a ampliar su esfera de control territorial hacia Palestina y el Líbano con el objetivo de reducir su exposición a ataques de grupos armados respaldados por Irán, como Hezbolá y Hamás.

Sin importar la interpretación política que se haga del conflicto, lo que resulta innegable es que la economía mundial estaba llegando al límite de lo que las reservas petroleras podían sostener antes de que el verdadero impacto del cierre del estrecho se manifestara en toda su magnitud. Este habría sido el principal factor que llevó a Donald Trump a regresar a la mesa de negociación bajo una nueva perspectiva.

Mientras todo este entramado geopolítico pasa un poco desapercibido para la población en general debido a la fiebre mundialista, con México como una de las sedes del torneo, el país ha centrado buena parte de su atención en el evento deportivo. Aunque el inicio fue turbulento, con protestas que coincidieron estratégicamente con la inauguración, estas han disminuido tanto en intensidad como en alcance.

Este periodo ha sido aprovechado por Morena para comenzar a preparar las elecciones de 2027, tras la contundente derrota sufrida hace unas semanas en Coahuila y los múltiples señalamientos realizados por autoridades y medios estadounidenses contra integrantes del partido.

Bajo la denominación de “Defensores de la Cuarta Transformación”, se designarán perfiles para cada estado en una estrategia que permitirá promover a figuras afines sin incumplir formalmente con las normas que regulan los tiempos de campaña. Todo parece indicar que la sombrilla mediática que proporciona el Mundial está siendo aprovechada por distintos actores políticos para impulsar agendas que, en otras circunstancias, podrían enfrentar mayores obstáculos o escrutinio público.

Así que, mientras la atención sigue puesta en las canchas, ¡que ruede la pelota!